utopians

Recuerdo la primera vez que vi a Utopians tocar en vivo en un bar del inundado Palermo Hollywood. Una chica de 23 años, Bárbara Recanati más conocida como Barbi subió al escenario. Junto a sus tres compañeros de ruta para prender fuego el local. Con movimientos endemoniados empuñando una pandereta y su guitarra, Barbi marca el camino que se ilumina con los punteos de Gustavo Fiocchi, el más grande del cuarteto que completan Larry en batería y Mario en bajo.

La historia de la banda comienza en 2005, al respecto Barbi cuenta “Nosotros nos llamamos Utopians porque empezó todo como un chiste. Con Larry formamos una banda hace mil años, cuando teníamos 14 años que se llamaba Útopi y como un año y medio después nos dimos cuenta de que no existe esa palabra (risas)”. Y agrega “Y cuando la banda se puso más seria y empezamos a tocar en cumpleaños lo seguimos usando porque nos causaba risa que algo que define ser demasiado perfecto para ser realizado estuviera mal escrito desde el comienzo…es gracioso”.

Esa etapa de experimentación fue mutando con el tiempo, y con la llegada de Gus con su gran valija de pedales y viola al hombro se consolidaron como lo que hoy son. “Después la banda fue cambiando, yo pase de la guitarra a la voz, entró Gus, que fue el último en entrar a la banda y armamos otro proyecto muy diferente al que teníamos porque ya éramos más grandes y ahí decidimos o, mejor, dijimos: ahora hagámoslo en serio y nos bautizamos Utopians, que era una palabra real. Fue simbólicamente el cambio de algo no tan serio a algo que realmente si lo era”, explica Barbi haciéndose cargo de la mayoría de las respuestas, mientras toma un trago de su preciada petaca. Esa petaca que minutos antes había perdido, para darse cuenta después de una búsqueda desesperada que estaba apoyada sobre mi mesa.

No es casual que esta chica tome las riendas de la entrevista y hable sin parar. Eso muestra la personalidad inquieta y curiosa que la llevó a viajar con su guitarra y tan solo 19 años por Europa. Gracias a los espacios de comunicación virtuales y el siempre vigente “boca en boca”  logró que alguien de la BBC de Londres la invitara a tocar unos temas a la radio. “Esas grabaciones están en la página de la BBC y yo las tengo grabadas en un CD, después te lo paso” (sí, dejé esto a propósito para que se cumpla la promesa). “Fue muy loco, porque me llego un mail con la invitación del chabón y al principio me parecía una joda. ¡Después me entere de que no! y el tipo me pregunta ¿Querés venir?…”

¿Y qué le dijiste?

Gus: y ella le dijo “no, tengo cosas que hacer (risas). Tengo un partido de Paddle”

Barbi: le dije que si, obvio! Yo tenía veinte años recién cumplidos y al tipo le llamó la atención que estuviera sola, con mi guitarra y haciendo covers de los Stooges y cosas así.

¿Barbi, la comparación con Patty Smith sigue siendo un elogio o te tiene podrida?

Gus: ¿Quién es esa?

Barbi: ¿Quién? No la conozco (se ríe)  Me parece poco original, pero sigue siendo un elogio. De hecho me molesta la gente que dice que no le gusta o se quejan de las comparaciones. Noel Gallagher dijo una vez “no hay piropo más grande que se den cuenta de a quién le robaste todo” (se ríe) El hecho de que a vos te digan que te parecés a la persona que escuchaste toda tu vida  sí es un elogio. Porque creo que el sueño de la mayoría de los músicos es poder transmitir lo que alguna vez te transmitieron a vos.

En estos momentos la banda termino de grabar el sucesor de Inhuman, primer disco de una banda que fue grabado en Argentina, y editado en Chile por el sello Ganjas Records (de la banda chilena Ganjas, por si hay alguien distraído).

¿Por qué se llama Inhuman?

Barbi: porque había un tema que tenía ese título, un Ep que se llamaba así, y cuando grabamos el disco fue como que nadie se lo pregunto, el nombre estaba puesto. El disco ese reúne todas las cosas que nosotros veníamos haciendo en los 3 o 4 años anteriores, que eran tres Eps y un par de cosas en vivo y los pusimos en el disco como para cerrar una etapa y empezar con lo nuevo. Y que se llame Inhuman era lo más coherente.

Además, y técnicamente, la banda pertenece a un sello extranjero: No Fun Records, radicado en Detroit. Barbi cuenta cómo llegaron a ese lugar tan distante. Cuenta que la onda con No Fun se dio por tocar y tocar. Se hablaban mediante fotolog o myspace. Así empezó todo.

Barbi: Cuando grabamos el disco les mande un mail y les pregunté si les interesaba y me dijeron que sí, punto. Porque cuando tocás mucho y te ponés realmente las pilas, las cosas se van dando. Nunca estás en una librería y te encontrás con un tipo que resulta ser el dueño de EMI. A mi me pasó con la BBC porque el tipo este que me invitó siempre mira las cosas que traen los chicos de No Fun. Si yo no hubiera mandado tres mil mails nunca hubiera estado en el sello y esa oportunidad nunca hubiera existido.”

¿Pero si queremos conseguir el disco de ustedes en Miami, lo encontramos?

Barbi: Lo más probable es que te vaya igual que si vas a pedirlo a Musimundo, pero si te metés en Internet te cuesta más barato comprarlo en Estados Unidos que acá.

Luego de Inhuman y de miles de presentaciones por toda la capital y giras por Chile y Uruguay los Utopians necesitaban grabar el nuevo disco. Muchas cosas diferentes iban a traer esta etapa, desde el armado técnico hasta el contenido de las canciones. La gran novedad radica en los nuevos temas cantados en castellano, ya que esta banda compone sus letras en el idioma del Tío Sam.

Gus: Principalmente fue grabado de manera distinta. Este último fue grabado casi como si fuera un show.

Barbi: Sacando lo técnico, el primer disco casi ni lo grabamos. O sea, juntamos un montón de canciones de nuestros Eps y las pusimos textuales en el disco, incluso alguna ni las re-grabamos. Cualquier persona que nos venía escuchando en ese momento o mejor dicho, las dos personas que nos escuchaban en ese momento agarraban ese disco y ya conocían todo. Este nuevo disco son diez canciones de las cuales siete las grabamos sin haberlas tocado en vivo, nunca. Esa para mi es la diferencia principal. El proceso de grabación duró un mes, fue en otro país, con la personalidad de la banda mucho más definida. Sabíamos cómo queríamos que quede el disco. El primero fue un engendro de decir “metamos todo ahí adentro y editémoslo”.

Otras de las diferencias más marcadas es la de romper con la barrera idiomática. Pasar a cantar temas en castellano hace mucho ruido en una banda que compone su música naturalmente en inglés. ¿Cómo fue romper con la barrera idiomática para este segundo disco, ya que ustedes sólo componían en inglés?

Barbi: Fue re difícil y raro. Fue un tema que un día salió. Me junto con los chicos y digo “che tengo un tema, pero hay un problema… es en español” y todos dijeron “uyy.”

Gus: es como que tu hermano venga vestido con ropa de mujer y te diga “ahora soy mina” (¿?).

Barbi: nos subimos a tocar y era natural. No nos chocó para nada hacer el tema en castellano, era un tema más. Pero ahí tomamos la decisión conciente de hacer dos temas más en castellano, porque nos parecía que sólo un tema iba a quedar como “tibio”. Queríamos tener aunque sea dos más. Y también tomamos la decisión de grabar más de tres o cuatro canciones, porque nos parecía “in-natural”, como que nosotros veníamos haciendo algo de una manera y no queríamos deformarlo. Para Utopians la ley primera es ser reales con nosotros mismos y no forzar nada.

Quizás pasar a cantar o componer en castellano es ponerle un sello nacional a la banda.

Gus: es que nuestro sello no se identifica con lo nacional, más bien con lo internacional y hacerlo de otra manera era forzarlo.

Barbi: lo que pasó en concreto fue que se nos vinieron las ganas de hacer dos o tres cosas en español. Hubo un tema que salió muy natural y los otros dos costaron mucho más, pero aun así fue como decir “hagámoslo igual”. Durante muchos años mucha gente nos decía que toquemos en español  y lo sentíamos como que te estuviesen diciendo “cojete a tu mamá” ¿entendés? Para mí la idea de que alguien me dijera canta en español era como si me pidiera que cante en árabe. Si yo me levanto a la mañana y compongo esto y a vos no te gusta… ¡andá a ver a otra banda!

En las nuevas canciones, los chicos agregan sus voces…

Gus: estamos metiendo muchos coros y en un tema canto yo, que fue porque me sonaba la melodía a mí, Barbi hizo la letra y cantamos entre los dos ese tema.

Barbi: Las letras las compongo en su mayoría yo pero terminan de tomar forma con toda la banda. Desde el momento en que yo las hago, casi nada queda igual en la canción final.

Gus: igual pensá que está todo muy definido en Utopians, Somos un cuarteto en el que cada uno está muy metido en lo que hace, y hacemos un montón de cosas. Los roles están muy marcados desde cada uno. Cuando yo canté fue porque realmente lo sentí así, en ese momento. Después vuelvo a lo mío y que cante Barbi.

Durante la gira que hicieron en Chile que consistía en cinco shows junto a sus amigos de The Ganjas y varios otros, hubo una noche que fue especial. Que marca su esencia, de comportarse impulsivamente y pasar los límites siguiendo una diversión que los una como banda. Pero que al final no les salió como ellos esperaban. “La noche de la muerte” dicen que empezó así…

Barbi: me pusieron a mí a cargo de la barra, así empezó todo.

Gus: cerraron el local con solamente diez personas adentro y la consigna era tomar absolutamente todo lo que se encontrase adentro.

Barbi: claro, después del recital, cerraron con llave las puertas y me pusieron a mí atrás de la barra por ser la “más seria” (risas). Mi función era: a lo que me pedías para tomar, agregarle el triple.

Gus: yo te cuento un detalle que fue buenísimo. Había un brebaje que se llamaba “Mist” como el nombre del lugar, que no sabíamos qué contenido tenía esa bebida. A todo el que pasaba se le ponía la cabeza contra la barra y se le introducía un shot de ese trago y eso nos hizo detonar.

Barbi: sí, el brebaje nos mató a todos, aparte el lugar era increíble. Es como un bar típico inglés pero con mucho rock. Era como poner a Oliver Twist en la juguetería de “Mi Pobre Angelito”.

Gus: y lo peor de todo es que al final ¡esa no fue la última noche! Porque al otro día cerraron la frontera y nos tuvimos que quedar.

Barbi: algunos tenían fiebre, yo estaba temblando, la noche nos mató. Además yo si estoy con una serie de recitales soy la persona más ortiva que hay. Termino de cantar, me pongo una campera y me voy. Como tengo una disfonía crónica si termino de tocar y me fumo dos puchos y me tomo un whisky, al otro día no puedo cantar. Pero ese día dije “chau, es mi despedida” y me maté. Quedamos los cuatro boludos en la frontera mirando el cielo.

Gus: y viene la especie de manager de la banda allá en Chile y nos dice “chicos en dos días hay una fecha.”

Barbi: (risas) aprovechamos esos dos días para hacer un par de temas, pero el estado que teníamos era desastroso. Fue como que te digan que se viene el Apocalipsis y dejas el alma en una noche, y al otro día sale el Sol (risas)

Para esta altura, los dueños del bar estaban pasando las escobas y levantando las sillas (¿no les da bronca eso? ¡Hey man! Estoy acá tomando algo todavía, anda a poner música) Y se me ocurrió preguntarles a qué dedican su vida cuando no están haciendo y tocando.

Barbi: Mario y Larry manejan un prostíbulo, entre los dos. (risas)

Gus: pero en ese prostíbulo venden libros, es algo raro, pero para una banda de rock queda mucho más cool decir que trabajas en un prostíbulo que una librería (risas). Yo, en cambio, me dedico a dar clases de guitarra y a la construcción de instrumentos de percusión de placa, como xilófonos, por decir uno.

Barbi: y yo soy la “barrilete” ja,ja, estaba trabajando en un bar hasta que nos fuimos de gira a Chile y tuve que renunciar. Ahora volvimos hace tres semanas de allá, por lo que te digo que estoy, en estos momentos, viviendo de la música. Pero seguramente me tenga que poner a laburar dentro de poco detrás de la barra o de moza.

Gus: ¡Bailando en la barra!

¿En estos momentos que están escuchando?

Barbi: Yo me fui a Chile esta última vez escuchando bocha La Patrulla Espacial. Me dieron el disco antes de irme y eso para mí es re nuevo, porque yo nunca le di mucha bola la música de acá y ahora a veces tocando con bandas te sorprendes o te acercan cosas, cds de músicos que son geniales. Ahora vamos a tocar con Sr. Tomate! y es una banda que me encanta. Valle de Muñecas es otra banda buenísima.

Los objetivos de la banda son claros para el futuro que los espera: sacar el disco lo antes posible y presentarlo tanto en Chile como en Uruguay y tocar lo más que puedan acá en Argentina. Metas que seguramente alcanzarán sin problemas, permitiéndoles darse a conocer un poco más en la escena local, que si bien no los pasa por alto, lejos está de darle el reconocimiento que sí tienen en los países vecinos.


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