riphle

Riphle es una banda de rock que golpea con fuerza y deja tambaleando a cualquier personaje que merodea por las noches de una ciudad oscura pero con mucha vida. El sonido pesado y demoledor de guitarras distorsionadas a todo volumen, la batería penetrante, furiosa, y las voces de este cuarteto que recitan a gritos las letras que hablan de la noche, la vida, del rock and roll, las drogas,  la ciudad… de eso que nos pasa a todos, todos los días.

Además de todo, levantan vuelo hacia lugares totalmente psicodélicos, cuelgues eternos de sonidos espaciales que explotan, finalmente, en una carrera de locura y cabezas agitándose.
Me bajo mal del colectivo y tengo que tomar otro para por fin llegar a las calles Matheu y Av. San Juan. Ahí, en las puertas de Constitución, me encuentro con Germán Loretti-baterista- y con Jorge Lagos-bajista- para charlar sobre la historia de la banda. Subo las escalares y ya estoy en Pronoise, legendario estudio donde los Riphle realizan las grabaciones de la banda, de otros músicos y lugar de reunión de personas “raras” hace ya varios años.

“La banda la armo Nacho (voz y guitarra). Al principio había una chica que tocaba el bajo y a partir de ella apareció Wholio (guitarra), que se conocieron por internet, comienza contándome Jorge con cara de recién levantado, y sigue: con Nacho estudiábamos juntos y en ese momento yo no participaba en la banda, en lo que se refiere a tocar. Más que nada colaboraba, daba una mano en lo que hacía falta. Grabamos un demito de 3 temas con una batería electrónica y al terminar eso la chica que tocaba el bajo se fue.
Ese “demito” se titulo Todo en la misma bolsa y fue grabado en el viejo Pronoise en el barrio de Tribunales. Luego se integro un baterista nuevo que era el hermano de Julio, Antonio, y Jorge se puso a tocar el bajo sin problemas, ya que conocía todos los temas. De esas épocas recuerda: Era un departamento muy grande. Me acuerdo que antes había sido una editorial musical. Aprovechamos que tenía algunas salas acustizadas y metimos el estudio ahí. El problema fue que al lado, pero dentro del mismo departamento, había un estudio de abogados y arriba una productora de shows infantiles. Cuando llegaba el abogado a las 7 de la mañana y nos encontraba a nosotros quebrados en el living, era un problema.
Luego de ese Ep nació, en el mismo año (2007) y en el mismo lugar, Feliz Navidad, otro Ep con 3 canciones. Pero el sonido de Riphle todavía no estaba consolidado: El sonido de esa época no es nada que ver a lo que es ahora. El espíritu era el mismo, pero todavía faltaba encontrar los engranajes para llegar a algo que todavía no sabíamos bien que era.

Después Antonio, que estaba tocando la batería pero no era baterista, sino que se dedicaba a otras cosas, otros laburos, se termino yendo de la banda. Nos pusimos a buscar, tocamos con un par de bateristas pero nadie encajó dice Jorge.
Luego llegaron a Germán Loretti por conocer su antigua banda -Otra Vez Me Perdí- en esa época. En realidad conocí a Nacho en una sala de ensayo donde fuimos un par de veces, el Montacargas. Comenta el baterista mientras se acomoda la camisa. Coincidimos ahí un par de veces y a través de un amigo en común nos presentaron, después lo conocí a Jorge. Me enteré que tenían un estudio y vinimos a grabar dos discos con OVMP. De ahí en más nos hicimos amigos.

El fluir no se toma vacaciones es el tercer disco de la banda. Curiosamente fue grabado en tres sesiones. La primera fue cuando todavía estaban en el viejo Pronoise. Cuando terminaron de hacerlo se mudaron al nuevo estudio y, viendo las posibilidades de grabarlo con mejor calidad, mejores maquinas y equipos, esa primera grabación fue a parar al tacho. “Lo hicimos de nuevo. Salió increíble. Quedamos re contentos pero hubo un problema. Alguien conecto mal unos cables, puso una mano donde no tenía que ponerla y…” Jorge comienza a acordarse y se toma la cabeza… se perdió casi todo.

¿Con el tiempo se supo quien fue?
Si, si. Y en ese momento también sabíamos quién era. (Risas)

¿Pero no le reclamaron nada, o si?
Y… más o menos. Piñas no hubo. Esa persona después nos dio una mano grande para volverlo a grabar y finalmente lo hicimos. Y lo que quedo perdido de la segunda vez que lo grabamos, lo subimos al blog con el nombre de El Fluir y la concha de tu su madre. (Risas).

Muchas bandas dejan la parte compositiva relegada a un solo integrante. En Riphle todos hacen todo. Cada uno se compromete y trabaja sobre las ideas del otro hasta lograr una canción homogénea, que refleje la sensibilidad de cada músico.

Para el cuarto disco de Riphle que dieron a conocer bajo el nombre de IXTLAN creo que no hay mejor definición del contexto y la temática en que lo realizaron que la explicación que ellos mismos dan en su Myspace: “lo hicimos a pedido de Juan, baterista de Los Pus, para un compilado. Lo grabamos una mañana de ácido, en vivo en el estudio. Nos colgamos y se hizo largo. Las voces las agregamos después”. IXTLAN Una larga zapada mañanera, embebida en los jugos lisérgicos presentados al mundo por el Doctor Hofmann, hizo posible la existencia de este disco, en el cual los músicos se dejan llevar por un estado donde la realidad de la mayoría de la gente, en medio de la semana, en medio de la ciudad de Bs. As., es bien diferente al paseo cósmico que hace presente en el primer track, Alfa Centauro. En el sistema solar más cercano al nuestro. Salvia Divinorum, un cuelgue de más de veinte minutos en el cuál irrumpe Terrence McKenna casi al final para invitar, mediante su reflexión sobre la planta ídem, que nos termina introduciendo en la parte final del viaje, Ixtlan, y partimos al reino de las ensoñaciones, el desierto… y la electricidad se manifiesta como puente hacia lo primitivo, y de ahí a la espontaneidad que significa una improvisación lisérgica, a la mañana, en un lugar tanto física como mentalmente apartada del ruido mundano de una ciudad abocada solo a la producción y el consumo. Acá se planta bandera desde otra posición.

El quinto disco, titulado homónimamente, describe en tres canciones los pasajes musicales que tiene la banda en la actualidad. Para este disco Germán Loretti ya era parte de Riphle y realizo las grabaciones con el grupo.
A pesar de tener cinco discos en su haber la banda nunca editó físicamente ninguno de ellos. Hacemos copias para los recitales o para el que quiera, la mayoría de las veces lo regalamos. Cuenta Jorge, ahora un poco más despabilado y recuerda: Ahora en uno de los últimos recitales de Riphle vino un tipo que nos compró tres discos y nos pagó 15 pesos por cada uno. Nosotros se lo queríamos cobrar 7 pesos, ponele, por cada uno, pero no, nos dio lo que a él le parecía. Nunca supimos quien era (risas).
Riphle siempre se mantuvo tocando dentro del circuito, desde el nacimiento. En cualquier lugar donde se pueden poner dos “cajitas” tocamos. El circuito por donde anduvo la banda siempre fue el mismo. Desde los comienzos compartimos incontables fechas junto a Los Pus, Mujercitas Terror, Los Acidos, Olfa Meocorde, Metal Mothers, DescomPosición, o sea, siempre se va alimentando el circuito, se agregan otras cosas, nuevas bandas, nuevo lugares y se mezcla con otros circuitos. Pero en definitiva, tocamos en los mismos lugares de siempre, donde se puede… afirma Germán mientras esquiva los improvisados ceniceros con tapitas de gaseosa desparramados por el viejo parquet del lugar.
Riphle es una banda con “inconvenientes” a la hora de armar las fechas. O se pelean con los dueños o se les rompe todo (cuerdas, equipos, parches, etc). O los quieren “caminar” con guita y terminan robándole cuadros de la decoración del bar.

¿Cuál es la explicación? Y acá Germán se pone serio: Lo que pasa es que nos gusta tanto tocar que cuando parece que ya está todo armado… listo nos mandamos y tocamos. Pero a veces llegás y resulta que no estaba todo bien. Siempre tenemos problemas con los volúmenes (sobre todo con los volúmenes) y con los dueños de los lugares que no cazan la onda, o el estilo, incluso a veces les cae mal tu banda. Pero nosotros siempre ponemos buena onda y hacemos todo lo mejor que podemos. Cuando no nos reciben de la misma manera ahí se genera el problema. Luego recuerda una de las tantas veces en las que Riphle tuvo inconvenientes para tocar, Una vez en la paternal tocamos en un lugar que era medio precario y encima las bandas que tocaban no tenían nada que ver una con la otra. La que tocó antes que nosotros hacía temas de los Piojos para ponerte en situación. Era todo muy cualquiera. Parece que al dueño del lugar de por sí no le gusto la banda y se la agarro con Jorge y con Nacho.
Jorge: Fui a buscar mis cosas al camarín y el tipo este me dice “Salí de ahí”. Ni hola, ni nada. Yo no lo había visto todavía. Y al toque me invito a pelear. Me dijo: “¿A, venís a buscar tus cosas? ¿Tus cosas? Vamos para afuera a pelear”. Un loco de mierda. Y siguió “yo soy el más poronga y si quiero voy y les apago la luz”, ¡y el chabón fue y la corto! Después la prendió de nuevo y pudimos terminar. Nos fuimos con un souvenir y con un lugar menos para tocar.

El nuevo disco de Riphle se entró a grabar el 13 y 14 de Mayo en los estudios ION. El disco tiene muchas cosas ditintas. Por ahí el hecho de que haya un baterista diferente a todos los trabajos anteriores influye mucho. Y pienso que Riphle con este disco logra el punto más maduro de la banda asegura Jorge
Germán: desde que empecé a ensayar con ellos no paramos. Mi primer recital con Riphle fue en ZAS el 9 de julio del 2010. Habíamos arrancado a ensayar un mes antes y seguimos como nunca en mi vida lo había hecho. Ellos me llamaron y me alegré mucho, porque en esos momentos yo estaba sin banda y Jorge agrega: OVMP estaba allá en Bariloche y una vuelta nos invitaron a tocar, pero justo estábamos sin baterista y Germán nos dice “vénganse, no importa que no tengan baterista, toco yo”. Ahí ya pensábamos y, de hecho, se charló como algo posible para algún futuro. Con el acá en Buenos Aires, sin banda y nosotros en busca… cerraba por todos lados.

De fondo suena alguna grabación de Riel, banda en la que toca paralelamente Germán (entre otras como Drogadictos y Criadores) y por motivos laborales de Jorge la charla se vuelve un mano a mano con el baterista, mientras la noche del sábado ya está ahí afuera, testigo y cómplice de los vicios del rock.
Con muchísimas presentaciones en vivo por capital y sobre todo por el conurbano, Riphle estuvo por varios lugares fuera de la Capital. Germán le da un trago a la cerveza y comienza el relato
Estuvimos tocando en Tandil y en Montevideo. Ahí, (en el país uruguayo) fuimos por el fin de semana con dos fechas programadas. Una un viernes y otra el sábado. Como de costumbre, la del Sábado se cayó y tocamos el Viernes en un lugar muy raro. Era algo así como un cabaret, tenía luces de colores por todos lados y espejos en las paredes. Un caño en el medio de la pista para que las chicas bailaran (nadie lo hizo de todas formas jeje) y el dueño era un tipo extraño. El sonido era raro. La conexión eléctrica era muy sospechosa… Claramente no hay que cruzar el rio de La Plata para encontrarse con lugares símiles a este que describe Germán en la tierra del Enzo. El dueño nos quiso cortar por alguna razón que desconozco, quizás no le gusto la banda. Se decía que era un loco muy duro, hasta que vendía falopa… (Risas). Nos corto las voces, todo mal. Pero nos re divertimos. La banda que venía después de nosotros no les debió haber causado mucha gracia porque no pudieron tocar, pero no lo íbamos a dejar así. El Sábado salimos a ver bandas y a conocer la ciudad, entre nosotros y juntos con los amigos uruguayos que nos trataron de lujo. Y el Domingo hicimos la revancha del viernes en la casa de Pau de los 3 Pecados (organizadora de toda esa gira) y fue espectacular. Tocamos al volumen que queríamos, hasta tarde y los vecinos no hicieron historia. Eso es lo que vi que se da mucho allá. Como no hay muchos lugares para tocar se generan fechas en casas de gente que las cede, o casas abandonadas. Todo para que las bandas tengan un espacio para tocar. Eso es difícil verlo acá en capital.

¿El volumen al que toca Riphle les trae inconvenientes a la hora de conseguir fechas?
Si, de hecho en varios lugares no nos dejan tocar por ese tema o quizás por una cuestión estilística. Por Ejemplo En la Cigale y en Le Bar ya lo intentamos y no se pudo. El Emergente y El Especial eran otros que ponían restricciones pero al final, tocamos en ambos lugares y salió todo bien. Por eso a veces pensamos que es una cuestión estilística, de prejuicio o de predisposición.
Una linda curiosidad se revelaba mientras charlábamos sobre gustos musicales. Pronoise junto con bandas amigas como Los Acidos, Olfa Meocorde, entre muchas otras incluida los Riphle editarán un disco tributo a Syd Barrett. El disco está en camino. Cada uno trae algo armado o pensado de algún tema de Barret y entre todos lo arreglamos, lo usamos o no y así se va haciendo. Yo grabé la batería en el tema Golden Hair, que es un tema cantado y relativamente corto. Pero lo orquestamos entre varios músicos (Nacho Riphle, Migue de Los Ácidos, Demian de Olfa Meocorde, Monga de Los Cuzcos, entre otros). Termino quedando un tema de 15 minutos en base a ese tema. Y no es un disco de Riphle, eh. Como te decía muchos chicos de las bandas amigas acercaron sus temas para agregarlos al tributo. Vamos a ver si lo sacamos porque vale la pena, las bandas hicieron cosas muy buenas ahí.
También está en camino un tributo a Daniel Johnston que lo organiza el sello virtual Japón Records donde Nacho participa con una versión.
Riphle no tiene sello fijo. Tienen un pseudo sello que es Pronoise, que es el estudio. Todo lo que pasa por ahí, todas las cosas que graban ahí en ese estudio lleno de “tucas” va a la página de Pronoise. La idea de todo eso es la difusión, dicen. La difusión de las bandas que a ellos les gustan y que en su universo musical son importantes. Tampoco tenemos un disco editado –todavía- para que un sello lo pueda mover ni nada… pero siempre nos manejamos de manera independiente. Somos como una comunidad. Con Pronoise colaboran muchos otros sellos y productoras, como Pippol que son de Lujan o Black Fish que nos hacen un montón de movidas y ayudan con todo lo que pueden- Reflexiona Germán acerca de cómo funcionan las cosas en la música independiente.

Esta es la historia de Riphle. Deseosos los oídos de aquellos amantes del buen rocanrol y la adrenalina que esperan la salida del nuevo disco- aún sin título- de estos cuatro muchachos del under más under , o sea, del que vale la pena. Cueros y colores viajan por el universo Riphle. Bailando al ritmo del descontrol y una cabeza de conejo nos invita una copa mientras se contornea poseído por el sonido.

Pueden bajar todos los discos de Riphle en: http://pronoiserecords.blogspot.com http://unblogderiphle.blogspot.com

txt: Matias Fernández Feldman
matias@revistaleche.com


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