vincent moon

El documentalista francés, creador de la blogotheque, presenta su nuevo proyecto Petites Planetes con el que propone difundir a través de internet sus nuevas películas sobre músicos de todas partes del mundo.
Una de las manera más sencillas y económicas para conocer culturas distintas en lugares imposibles es acercándose a sus artistas. Y Vincent Moon los presenta de la mejor manera, con sus reconocidos videoclips experimentales (o minidocumentales) de músicos, en muchos casos muy poco conocidos (incluso para los locales), retratados con plena libertad, perseguidos por la mirada inquieta y curiosa de un niño, mientras se manejan en el centro de un escenario móvil, improbable, pero que no por eso resulta menos interesante o estéticamente sugestivo.
Podemos ver: un cellista sentado detrás de su instrumento, tocando en el medio del desierto del Sahara. Un cantautor sueco moviéndose entre guitarras y reliquias en una pequeña casa de música de Nueva York. Dos jóvenes músicos en una despojada casa en medio del Delta del Tigre. Los integrantes de una de las bandas más grandes de Canadá amontonados en un ascensor. Una acordeonista chilena a metros del tranvía que sube una de las pendientes de Valparaíso. Un juglar porteño con su ukelele en una plaza del centro una noche de verano.
Una de las bandas más populares de Francia en un improvisado set a metros de la Torre Eiffel. Un veterano poeta japonés vestido de negro gritando versos y tocando la guitarra con rabia hasta llegar a una explosión de sonido triangulada por un laúd y el mismo cello del primer video.
La cámara de Vincent se mueve despacio, gira, se retuerce, se detiene en las manos, en los gestos, en los detalles del lugar y los intérpretes. A pesar de los siempre exitosos resultados que obtiene, en una especie de ping-pong de preguntas y respuestas por correo electrónico, nos aclara de qué manera pre-produce o encara cada nuevo encuentro musical: “Nunca lo pienso demasiado. Siempre improviso tanto como puedo y me da gusto ponerme en esa situación”. Y sigue: “Odio cuando las locaciones tratan de tener algún significado ligado a la música. Me gusta el sinsentido. Sólo un encuentro caótico de sonido y espacio. Nunca sabés qué puede pasar…”.
Después de cinco años de grabar material para La Blogotheque, ese refinado blog francés del que también es co-fundador, famoso por sus videos de recitales portátiles (“Take Away Shows” o “Concerts á Emporter”, según la lengua), Vincent decidió finalmente iniciar un nuevo proyecto personal: Petites Planètes. “Un sello nómade, hecho en la ruta…”. Una colección, según explica él también, de grabaciones experimentales: “Retratos musicales, sonoros, visuales, culturales.”
A los lugares mencionados más arriba, se le pueden agregar España, Colombia, Brasil, Islandia, entre otros; casi no hay destino por el que no haya pasado, y no hay cultura, que no haya tenido sus 15 minutos de cámara. Egipto, una de sus aventuras del año pasado, fue determinante a la hora de empezar con su nuevo proyecto. “Fue uno de esos viajes que te cambian la vida, me abrió muchísimas nuevas perspectivas sobre el Mundo y sus sonidos. Filmé cuatro diferentes músicos ahí; dos, sobre todo, increíbles”, nos cuenta poco tiempo después, ya desde su París natal. “En El Cairo, también, tuve una de mis mejores experiencias de todos estos años. Durante una ceremonia de trance, mientras filmaba entré en trance yo también. Fue algo muy fuerte.”
Malas noticias para los nacionalistas irremediables: en comparación, su visita a la Argentina no fue, entendiblemente, tan impactante. “Estuvo bien también. No tan alucinante en algún sentido (añadir guiño virtual). Pero era la primera vez que trataba de hacer esta nueva cosa que estoy haciendo: llegar a un lugar con pocos contactos, pasar una semana de búsqueda y una semana después grabando. Sólo por el placer del descubrimiento”. ¿El resultado? Una buena cantidad de videos sobre un afortunado puñado de artistas independientes que ahora son parte de una de las mejores redes sociales/culturales de la web. Entre ellos, los Onda Vaga, que aparecen cantando en ronda en la calle y en el parque; Pablo Malaurie, haciendo de las suyas (léase, el juglar que aparece más arriba); Soema Montenegro con sus experimentos vocales desde la cocina de su casa; Polaco Sunshine y sus experiencias surrealistas en el Tigre. Y el todavía esperado encuentro con Juana Molina. Vincent de entrada, y desde sus inicios, se mostró sin secretos. La exitosa fórmula de sus videos (la coca-cola para el documentalista experimental) estuvo siempre en la descripción en su página personal: “Me manejo con la cámara tal, para el sonido uso estos micrófonos, edito el material yo y para la mezcla de sonido pido ayuda a algún amigo/voluntario”. Tan sencillo como efectivo, su sello distintivo aparece por su gran sentido de la percepción visual y sonora que le permite traducir en video cada situación musical generada. En épocas de hiperproducción de ritmos y estilos, propone salir a la calle, cámara en mano, buscar artistas autóctonos, sacarle provecho a la tecnología cada vez más fiel y más accesible, para difundir las imágenes de la música que te gusta y te rodea.
Para ir terminando, una buena y una mala.
¿Cuál fue tu peor experiencia en todo este tiempo?
Lo peor que me pasó fue recibir una paliza en las calles de París mientras filmábamos. Ah! La violencia parisina… Nada demasiado malo, igual, sólo un buen recordatorio.
Y por último, corregime si me equivoco: tenés el mejor trabajo del planeta…
Estás equivocado: esto no es un trabajo.
Y, en parte, no miente. Dejando de lado sus trabajos como documentalista a pedido, lo que hace para la mayoría de los músicos que descubre o conoce en el camino, por placer y sin que le paguen (las donaciones de los espectadores son las que le permiten mantenerse en movimiento por todo el planeta), es asegurarles la difusión del material en claro beneficio de ambos, tanto del artista retratado, como del que obtiene para el crecimiento su proyecto personal.
Con Petites Planètes, Vincent plantea un proceso de producción alternativo, nómade, utilizando internet como herramienta fuerte, para tratar de hacer todo con el menor presupuesto posible. Es por eso que pide ayuda, pero más allá de las colaboraciones, propone que las presentaciones de sus películas sean en cafés, auditorios de escuelas, en la calle, en el lugar que sea posible. Simplemente es cuestión de ponerse en contacto con él, elegir el material y arreglar una proyección. Entre las opciones: el primer número de la serie, es un clip de 15 minutos con el músico y artista brasilero Tom Zé, uno de sus ídolos personales, que se dio el lujo de grabar tocando en su casa en San Pablo; el segundo, propone un recorrido por el Barrio Chino neoyorkino, acompañando a la cantante islandesa Olof Arnalds; para el tercero, vuelve a Brasil con el veterano José Domingos. Después sigue con música desde Chile, España y el resto del Mundo. Experimental, ecléctico, y cosmopolita, el registro musical de este trotamundos y recolector audiovisual de la era digital.
www.blogotheque.net
www.petitesplanetes.cc
txt: nico pili
nico@revistaleche.com













Enero 17th, 2012 on 11:35
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Enero 18th, 2012 on 13:55
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